
He sentido un corazón destruido al que le cuesta seguir, he conocido la sensación de que no te queden mas lagrimas para llorar, he amado hasta sentir dolor y me he sentido frágil como una niña pequeña.
Entonces es cuando escuchaba aquellas canciones, mis canciones; pero ahora es diferente, ni Arjona ni Ubago podrían hacer una canción lo suficientemente triste como para que no me sintiese desplazada, y mi iPod se empeña en que te recuerde escogiendo nuestras canciones en versión aleatoria…No sé cuánto durará esta vez, yo de momento he empezado a escuchar la radio y he metido nuestras cosas en una caja de cuadros bajo la cama, como si veintiocho meses fueran fáciles de empaquetar.






