martes, 15 de noviembre de 2011

Date la vuelta, mírame, ponte más cerca...


Sonaban canciones en un autobús a las 10 de la mañana, canciones que hablaban de ti, quizá de nosotros. Mientras otoño se instalaba definitivamente en Madrid y la gente estrenaba botas de lluvia y paraguas, yo llevaba puestas mis usadas ganas de verte. Cada dos por tres sale seis, y cada veintiocho que llegaba tarde, nerviosa miraba el reloj esperando verte aparecer. Me bajé de allí como quien se baja de la noria después de siete vueltas, mareada y con ganas de meterme en la cama, pero sabía que aquello no cambiaría nada. No ibas a dar la vuelta, ni a mirarme, ni a ponerte más cerca; te ibas para siempre y la ciudad comenzó a llorar, mientras los demás, ajenos a todo, pisaban charcos estrenando botas de lluvia y paraguas.

martes, 11 de octubre de 2011

Despertar...

De eso se trata nuestra historia, de despertar, de distinguir entre la realidad y sueño. Si tu vida es sueño alguien se apodera de ella.

Hay que distinguir entre vivir tus sueños y soñar con una vida irreal. Para despertar de ese sueño que nos anestesia hay que volver a creer. Despertar es salir de tu bunker, de esa habitación donde te encierras para no vivir la vida. Despertar es romper la burbuja, salir de la placenta donde estamos tan cómodos. Despertar es aceptar que la vida a veces duele. La vida puede ser un sueño, un somnífero, una cárcel. Despertar es encontrar la llave. Cuando uno despierta de una pesadilla agradece que haya sido un sueño, pero cuando la vida te golpea desearías estar soñando. Puedes no distinguir si estás despierto o dormido pero sabes perfectamente que es una pesadilla. Sin sueños la vida no tendría sentido, pero vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. Vivir despierto significa que el dolor duela, sin anestesia, y que la felicidad nos mantenga con los ojos bien abiertos. La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar…

…porque la vida NO es sueño.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ellos...

Entonces ella había hecho ese gesto insensato. Se había echado contra él y le había besado, besado como si su vida dependiese de ello. El apenas había tenido tiempo para tirar el dinero sobre la mesa para pagar, ella le había cogido de la mano y le había arrastrado.

Habían remontado el tiempo atravesando la habitación.Habían respirado el olor del pasado y se habían arrancado cada pieza de ropa como si apartaran los obstaculos de su memoria, desnudándose sin dejar de mirarse a los ojos, para no perder ni un precioso segundo, pues sabían que los minutos estaban contados, que se hundirían en un espacio-tiempo, un espacio-inocencia que les sería muy difícil volver a encontrar y del que no debían perder nada. Habían titubeado hasta la cama y solo entonces, como si hubiesen alcanzado la meta de su viaje, se habían mirado con una sonrisa temblorosa de vencedores atónitos.

domingo, 24 de julio de 2011

Diferencias insostenibles

Estaba claro que tú y yo éramos diferentes, que no teníamos las mismas aspiraciones ni los mismos sueños...pero un día llegué a ser demasiado estúpida para pensar que podríamos adaptarnos el uno al otro, y mientras yo me esmeraba en adaptarme a ti tú te esforzabas por adaptarte a ti. Y así fueron las cosas, tu a lo tuyo y yo también a lo tuyo, tu hacías y yo perdonaba, tú me ponías a prueba y yo probaba...pero me cansé, porque todo el mundo se cansa, y es que tanto dolor no compensa con nada.

lunes, 30 de mayo de 2011

Esperar y desesperar...

Según la RAE, esperar significa permanecer en un sitio dónde se cree que ha de ir alguien o en dónde se presume que ha de ocurrir algo

Y después de esto me pregunto yo: ¿Por qué la gente es capaz de esperar 10 horas de pie para ver a su artista favorito? ¿Por qué somos capaces de esperar colas interminables para comprar algo de ropa? ¿Por qué nos pasamos todo el invierno esperando al verano o toda la semana esperando el sábado?

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida esperando que sucedan cosas y a lo único que no somos capaces de esperar es al amor, parece que el amor nos corre prisa; así que desesperamos y lo buscamos en lugares en los que sabemos que nunca estará, solo por si acaso…

domingo, 1 de mayo de 2011

Veintiocho veintiochos

He sentido un corazón destruido al que le cuesta seguir, he conocido la sensación de que no te queden mas lagrimas para llorar, he amado hasta sentir dolor y me he sentido frágil como una niña pequeña.

Entonces es cuando escuchaba aquellas canciones, mis canciones; pero ahora es diferente, ni Arjona ni Ubago podrían hacer una canción lo suficientemente triste como para que no me sintiese desplazada, y mi iPod se empeña en que te recuerde escogiendo nuestras canciones en versión aleatoria…No sé cuánto durará esta vez, yo de momento he empezado a escuchar la radio y he metido nuestras cosas en una caja de cuadros bajo la cama, como si veintiocho meses fueran fáciles de empaquetar.

sábado, 16 de abril de 2011

En todos los idiomas

Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad; “El castigo precede al crimen” decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa, esa culpa es el castigo, y... ¿uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón? un perdón no puede reparar lo que hicimos mal…
Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar, ¿de qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal?
Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa, cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos, porque con un simple perdón no se puede borrar el dolor que se causó…
Sólo cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando, a gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia, si no nos hacemos responsables de nuestras acciones.
Cuando no nos perdonan, nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa, porque un simple perdón no puede borrar el dolor…porque hay cosas imperdonables, aunque se pida perdón en todos los idiomas.